ACCESIBILIDAD EN EL MUSEO PRINCIPE FELÍPE

Tras haber trabajado tres meses en el museo Príncipe Felipe de Valencia, he podido observar bien la accesibilidad de la que dispone dicho museo. Este artículo no tiene el propósito de criticar, sino de intentar mejorar la accesibilidad de nuestros atractivos turísticos, además de poner de relieve la importancia de esta tanto a nivel social como económica.
De hecho, el museo se caracteriza por ser unos de los más accesibles, incluso me atrevería a decir a nivel mundial, en lo que respecta a la accesibilidad física. Se le podría sacar mucho más partido si pensamos en más tipos de discapacidades, como por ejemplo, la discapacidad visual.
Con esto me refiero a carteles explicativos en braille, y puesto que el lema del museo es ‘Prohibido no Tocar’, poner botones en braille, que al pulsarlos te pudiera explicar que sensación te transmitiría el objeto si lo pudieras ver. También se podría crear un mapa del museo en relieve y un tríptico del museo apto para todos los públicos, es decir, que lo pudiera leer una persona sin discapacidad visual y uno que la tuviera.
 

Además de poner revestimientos antideslizantes en las escaleras manuales (el museo dispone en todas las plantas escaleras mecanicas, tanto de de subida, como de bajada, en ambos extremos de las plantas) y entramados (con un color estridente) que sirvan para indicar el camino a las personas con deficiencia visual, además de poner los carteles indicativos a una altura de 1’50 y en braille.

En lo que respecta a la discapacidad auditiva, en las diversas salas que se ofrecen espectáculos, se podrían hacer uso de los bucles de inducción, que son una especie de cables instalados en dichas salas, donde el discapacitado solo tendría que poner su audífono en la posición ‘T’ para oír  mejor al emisor.



En cuanto a las visitas guiadas, igual no vendría  mal tener a una persona que además de saber inglés o cualquier otro idioma, contratar a alguna persona que supiera lenguaje de signos.

Sé que esto queda muy bonito, pero que cuesta mucho de hacer, pero también pienso que puede llegar a ser una ventaja económica, a la larga, frente a otros museos. Aprovechar el tirón que tiene las Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA) creo que no sería una mala idea para lanzar la idea de un museo comprometido tanto social como con la ciencia.

Fuente: Pilar Furió. Directora del proyecto 'Yo También Viajo'

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