ACCESIBILIDAD EN EL TRANSPORTE VALENCIANO

Después de investigar sobre la accesibilidad en el transporte, Ley 1/1998, de 5 de mayo, de la Generalitat Valenciana, de Accesibilidad y Supresión de Barreras Arquitectónicas, Urbanísticas y de la Comunicación, con el objetivo de realizar un trabajo de fin de Grado en Turismo, además del estudio, a través de entrevistas con empresas implicadas, además de con asociaciones de personas con discapacidad, además de mi participación activa en la comisión de Accesibilidad de COCEEMFE Valencia, pretendo, en este artículo, aportar un visión lo más objetiva posible.
Con la legislación citada, es decir, la ley referida a la accesibilidad del transporte valenciano, no cubría mis necesidades, ya que en lo que se refiere a autobuses, el ayuntamiento de Valencia  sacó una Ordenanza en el 2006 que afecta al medio urbano, donde especifica cómo debe de ser los autobuses y sus paradas en sí mismo para denominarlos accesibles. Además de mencionar la accesibilidad del resto del medio urbano (mobiliario, paso de peatones) el cual, también afecta a la accesibilidad de los autobuses.
En el medio Aéreo han hecho un gran avance, ya que la accesibilidad en los aeropuertos, desde un la entrada en vigor del Reglamento (CE) 1107/2006 del Parlamento Europeo, aplicable a partir del 26 de julio de 2008, es gestionado por Aena y no por cada compañía, como se hacía antes. Esto beneficia a los turistas, ya que solo deben saber cómo funciona Aena, independientemente de que  viajen con una u otra compañía. Se rigen por legislación a nivel internacional, por eso están mucho más  desarrollados y son más empáticos a la hora de atender a personas con discapacidad. También disponen personas que saben interpretar el lenguaje de Signos, además de realizar cursillos de atención al discapacitado. También he podido observar que todas sus indicaciones están a una altura de 1’50, como marca la ley.

Al margen de todo, la accesibilidad tiene demasiadas disposiciones legales, es decir, las leyes sobre accesibilidad remiten a muchos reglamentos que serán posteriormente desarrollados. Debería existir una ley estatal que estableciera más parámetros, y a su vez, más concreta, sobre cómo conseguir que un lugar sea accesible.
En lo relacionado con los autobuses,  hacen un buen trabajo, pero  les faltaría tener una sección específica de accesibilidad, porque necesitan centrarse en ello, ya que el departamento que se encarga de ello, ya que tiene mucha faena por sí misma. Otra puntualización, es que los autobuses tienen el problema de convivir con el medio urbano, es decir, cuando un técnico tiene que poner una farola, no se fija en lo que hay a su alrededor.
En los trenes, la idea está muy bien, pero por experiencias que me han contado las personas con discapacidad, les falta muchísima empatía, ya que a la gente mayor no la consideran como una persona con discapacidad, y a mí entender, y como hemos visto a lo largo del trabajo, son un importante sector del turismo accesible. Aún así, van por buen camino.
En FGV (Ferrocarriles de la Generalidad Valenciana)  han logrado salvar el espacio entre andén y tren con unas plataformas verticales y fijas. FGV es la única empresa, a excepción de Clesa y Atendo, que son empresas concesionarias de  accesibilidad en los Aeropuertos Españolas y de RENFE respectivamente, que dispone de una sección exclusivamente dedicada a la accesibilidad. Peso a ello, es una empresa pública y dependen del dinero que se les destine a su departamento para realizar las acciones citadas en las entrevistas.
Creo que, aunque aún existen muchas barreras, tanto físicas como mentales, vamos por buen camino. Parece que este tipo de turismo se ha puesto de moda en los últimos años, pero, a decir verdad, la discapacidad ya existía: los ‘lisiados’ de la postguerra,  gente que se le ha marginado durante mucho tiempo, e incluso nuestros ‘superhéroes’, como Superman y los        X-Men también tenían lo que se llama una ‘Capacidad Diferente’.
Al principio del estudio,  este ultimo termino, me parecía muy acertado, pero ahora pienso que todos tenemos capacidades diferentes, seamos discapacitados o no. El turismo accesible ya existía desde hace años, pero lo llevaban (como podían) y lo siguen llevando las asociaciones de las personas con discapacidad. Por eso, lo mejor sería que los profesionales del turismo llegarán a asesorar a las asociaciones. Con esto se crean dos objetivos: crear un nuevo perfil del profesional en Turismo, además de evitarse los guetos, y con todo ello, crear un turismo para todos.
Autora: Pìlar Furió





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